¿Y qué hacemos cuando nuestro trabajo termina? Davydd Greenwood y su propuesta de investigación-acción (I.A.) y sus aplicaciones en la Antropología de Orientación Pública

Cuando se habla de antropología social, quienes están familiarizados con la disciplina pueden relacionarla con diferentes metodologías pilares, dentro de las cuales caen todas las formas de indagación: La observación participante, las entrevistas a profundidad y la etnografía. En el imaginario de las personas, un antropólogo es un investigador, a veces explorador o aventurero, que va a comunidades diferentes para comprender sus formas de vida. Poco se cuestiona la relación con las comunidades y los efectos que estos contactos pueden generar. Sin embargo, dados diferentes giros reflexivos, se ha resaltado la importancia de comprender el papel del etnógrafo en la comunidad y cuestionarnos el hecho: ¿Realmente estamos participando?

¿Y qué hacemos cuando nuestro trabajo termina? Davydd Greenwood y su propuesta de investigación-acción (I.A.) y sus aplicaciones en la Antropología de Orientación Pública
¿Y qué hacemos cuando nuestro trabajo termina? Davydd Greenwood y su propuesta de investigación-acción (I.A.) y sus aplicaciones en la Antropología de Orientación Pública

¿En qué consiste la investigación-acción?

Autor: Jorge Alejandro Salamanca Sandóval, (Alejo) junto con sus compañeras/os del MAOP (Máster de Antropología de Orientación Pública. UAM). 

Desde las escuelas más clásicas, el deber ser del antropólogo luego de una “inmersión” en campo es la producción de conocimiento. A pesar de ello, con las limitaciones que implica hacer antropología en la actualidad, generar conocimiento se queda corto; el mundo necesita científicos sociales que den respuesta a situaciones actuales. Pero para Dadydd Greenwood esta es una cuestión no meramente metodológica; para las problemáticas multidimensionales actuales, el paradigma clásico es deficiente y el lugar de quien produce el conocimiento no puede ser limitado al investigador, debe ser democratizado.

Greenwood invita a cuestionar el papel de quien investiga y nos brinda una forma de hacer antropología desde una estrategia de investigación social más comprometida con las comunidades: La investigación-acción. Esta propuesta rompe con la distancia creada entre el investigador y el sujeto investigado, ya que pone en el centro los intereses de la comunidad, al hacerlos participantes activos dentro del proceso de investigación. Dentro de sus ejes centrales está el investigar con las personas, para eventualmente hacer algo con ellas, no sobre ellas.

De esta manera, los individuos establecen cuáles son sus problemas, se hace una repartición del trabajo de investigación, se discuten los hallazgos y, de manera colaborativa, los arreglos para resolverlos. Dentro de esta perspectiva, el científico social logra ser un puente que conduce a crear espacios de aprendizaje colaborativo, mientras participa y orienta en el proceso.

 Por lo tanto, dentro de lo que propone Greenwood, se reconoce la multidimensionalidad de los problemas sociales; en consecuencia, se hacen necesarias estrategias igual de diversas para dar respuesta a estos problemas. Esto implica un reconocimiento de los saberes y la inteligencia de las personas que están por fuera del ámbito académico, que son parte de la comunidad y viven estas problemáticas en carne propia. Pero esto solo es posible si se sostiene la premisa de que cualquiera puede investigar, con todo lo que esto conlleva, solo si los procesos de aprendizaje colaborativo están bien estructurados.

 

¿Qué otros usos tiene? 

 Desde otra perspectiva, la I.A tiene usos que se salen de la investigación social o la academia. Dentro de lo expuesto por Greenwood está el proyecto Mondragón. Esta corporación del País Vasco lo había contratado para investigar áreas de mejora en su funcionamiento. Greenwood, luego de gestionar seminarios donde reconocieron problemas a resolver, de la mano de la comunidad, en este caso los empleados, determinó técnicas y procesos de investigación que se aprendieron, se discutieron y se gestionaron; para luego dar paso a solucionar problemas que habían reconocido en comunidad con anterioridad, facilitando espacios de colaboración entre trabajadores con diferentes puestos en la empresa, que no se hubieran dado antes. Este caso ilustra, uno de los usos que tiene la IA en espacios corporativos.

 

Una determinación propia por “el vivir bien”.

Dentro de las discusiones entre los estudiantes del máster, son constantes las reflexiones en torno a las consideraciones éticas que se van dando en las investigaciones. Hay una vigilancia implícita que busca evitar el replicar dinámicas de colonización, etnocentrismo y violencia epistémica que a veces se pueden colar en cada “zambullida a campo”. Hay una premisa principal: como investigadores sociales, no se trabaja en laboratorios con elementos inertes; las bases de nuestro conocimiento se basan en relaciones con otros humanos, quienes también reaccionan a la presencia del investigador.

 

Al final, cada sujeto de estudio es un experto en su propia realidad, no solo para comunicarla, sino para comprender qué necesita. Desde esta linea, se puede rescatar la premisa del Sumak Kawsay o el buen vivir andino, que demuestra que no toda concepción del buen vivir se basa en acumulaciones materiales; también puede comprenderse desde la armonía, la reciprocidad y el equilibrio con la naturaleza. Esta filosofía ancestral llega a ilustrar lo que Greenwood expone: una antropología diseñada para las personas, no sobre ellas, que deja que estas dispongan su camino con sus concepciones, sacando el aire paternalista que puede sentirse en la antropología. 

En este orden de ideas, el investigar, actuar y evaluar no se queda en manos de una sola persona, que sigue un proceso lineal. Se transmuta en un proceso abierto que va trazando la investigación en su propio desarrollo colaborativo. De esta manera, Greenwood con su propuesta de la investigación-acción da una metodología conecta la participación, la acción social con la producción del conocimiento y  logra responder una constante desde la antropología: ¿Qué pasa si se deja de pensar en solo comprender el mundo y se ve la investigación como una manera de intervenir en él?

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